Crónica de un Ángel caído…
Lucifer fue un ángel que cayó por su soberbia. Pero el Ángel blanco del barrio posadeño de Villa Urquiza cayó por su humildad. El primero era un ángel malo, el nuestro sigue siendo bueno a pesar de que le cortaron las alas.
Resulta que era tan bueno este Ángel, tanto que ayudó a más de 30 mil personas, y por esa popularidad ganada haciendo su trabajo quedó en la mira del capanga de esta tierra, quien se quiso aprovechar de su fama e intentó utilizarlo para sus fines políticos,
Lo primero que hizo, al igual que el demonio con Jesús en el desierto, fue seducirlo con más fama aún pero para eso tenía que mudarse al barrio de Congreso de Buenos Aires y seguir sin chistar las órdenes del patroncito de estancia.
Es más, sin consultarle previamente, ya había hecho miles de retratos del Ángel bueno para colocarlo en diversos puntos de la provincia.
Pero, contra todo pronóstico, el Ángel blanco, o de blanco, rechazó la oferta aduciendo que quería seguir haciendo lo que ese “buen señor” siempre proponía, es decir, estar cerca de la gente, ayudándola y haciendo lo que le gusta.
Nadie había rechazado antes un ofrecimiento del patroncito, menos algo tan generoso, y esta acción provocó la furia del mandamás a quien no le cayó nada bien pero como el gasto ya estaba hecho le dijo al Ángel que lo piense, pero su cara ya no era la misma.
Al otro día recibió en su oficina de Villa Urquiza la visita de un colega miembro del pueblo de Sión, quien intentó convencerlo nuevamente, ofreciéndole más de 25 mil dólares los que el Ángel, criado en la honradez y el trabajo y con suficiente respaldo económico familiar, se volvió a negar insistiendo en que su lugar está entre los sufrientes y que por amor a ellos había elegido su profesión.
Pero aquí no termina la historia, ya que después apareció por su lugar de trabajo un “pesado”, conocido integrante de la patota del patrón pero esta vez diciéndole, de mala manera, que sí o sí tenía que aceptar o iba a perder su trabajo de ayudar a la gente, A esto, el Ángel, muy tranquilo, (por eso mismo es un ángel), le dijo que vuelva en un par de horas que tendría la repuesta el integrante del grupo de tareas se fue satisfecho, pensando que había “convencido”, al rebelde.
No fue así. El Ángel se sentó en su mesa y escribió su renuncia a su trabajo y la presentó por mesa de entrada del Parque donde estaba su oficina. Algunos dicen que sigue ayudando a la gente desde su casa, otros que lo vieron visitando a su hermana en Europa, tomándose un año sabático para volver a seguir salvando vidas, siendo fiel a su juramento profesional. En tanto, en otro parque, hay bronca porque alguien se atrevió a decirle no al patrón.
