Editorialoide
“El Tata está viejo/la noche pasada/ lo vi la otra noche/armar su cigarro/con dificultad”,
dice la letra de esa hermosa zamba que hizo famosa Hernán Figueroa Reyes que en una
parte recuerda otros años pasados: “recuerdo a mi Tata/ en sus años mozos/ fuerte como
un tala/ como un ñandubay”.
Bello poema que nos remite al paso inexorable del tiempo: nacimiento, cenit y declive.
Si alguien compara a la Renovación con esos versos tal vez no sea solamente mera
casualidad, sino causalidad. Porque no es la misma del 2003 que vino a derrotar “a los
capangas”, como era su slogan que les hizo lograr un tremendo apoyo popular que se
fue diluyendo con el correr de los años.
En los últimos tiempos sobre todo no les fue bien en las elecciones de segundo término
en las que perdía innumerables votos que luego los recuperaba en las generales. Desde
entonces comenzaron las sospechas y en vez de ver los propios errores estratégicos se
auto conformaban diciendo “es culpa de los intendentes que como no están en juego sus
puestos no salen a traccionar votos, hacen la plancha”. Algo de verdad hubo pero… ¿es
toda la verdad? No
Hay muchas cosas acerca de las elecciones de medio tempo que se perdieron hacia
atrás, sino las que perdieron, estrepitosamente, ahora. Ni bien se conoció la lista de
candidatos a diputados un renovador de paladar negro se preguntó: ¿“Quién armó esa
lista, Ramón Puerta?”. No funcionó la Renovación Blend. Una ex integrante del
gabinete de Maurice Closs dijo, en un acto de mujeres en el interior “está bien le
convoque a la juventud pero... ¿y los viejos?...nosotros tenemos la experiencia para
asesorarlos”, sostuvo reclamando En otro tiempo hubiera tronado el escarmiento para la
díscola, pero es la esposa de uno de los fundadores de la Renovación, así que hicieron
como si no la oyeron. Así les fue.
Tampoco les funcionó la inteligencia y no hablamos de esa capacidad que tienen los
seres humanos sino hablamos de la información. En la película “El abogado del
diablo”, Al Pacino en su papel de Lucifer le dice al personaje que representaba Keanu
Rives. “¿Sabes cuál es el secreto del éxito?: Que no te vean llegar”. ¿Nadie vio llegar al
ex suboficial mayor Ramón Amarilla? ¿Nadie se dio cuenta de que eso podría ocurrir?
No. Eso no hubiera pasado años atrás, pero quienes podrían haber descubierto la genial
jugada de Miguel Núñez ya no forman parte de la mesa chica de la Renovación, donde
todo es genuflexión. Claro, el Tata está viejo y armó una lista con dificultad. Falta de
previsión que les llevó a perder en Posadas, Garupá, Candelaria y otros municipios con
Amarilla. ¡Con Amarilla, quien si estaba en libertad no juntaba más de un centenar de
votos! Es más, nadie le hubiera ofrecido ninguna candidatura.
Esta elección fue atípica ya que estuvo fragmentada. No hubo grieta no la participación
de varios espacio que cada uno consiguió al menos un legislador. La última elección la
Renovación sacó el 60 % de los votos, ahora menos de la mitad, que se repartieron
entre varios. Cosas de la edad…o del tiempo en que se está en el poder que esta vez,
más que nunca, estuvo en la gente.
Antonio Latreccino (Latree) - Director editorial.
