¿Qué es ser pobre en Argentina?
- Es conocer el precio del kilo de milanesa en tres carnicerías distintas.
- Es preparar fideos con crema y que eso se llame “cena gourmet”.
- Es decir “no llego a fin de mes” antes de llegar al diez.
- Es tener un sueldo que rinde menos que una toalla en la pileta.
- La inflación se actualiza más rápido que los memes políticos y la billetera funciona más como accesorio que como herramienta financiera.
- Y el changuito del súper… bueno, el changuito ya se jubiló y está cobrando la mínima.
Y así podemos dar miles de ejemplos.
Y como para muestra alcanza un botón, hay que ver nomás los grupos de compra venta en las redes sociales. Hasta el perro se vende para seguir ya no solo para educación y salud sino para poder comer. Y esto no es nada gracioso.
En fin, en Argentina somos tan creativos con la pobreza que deberíamos exportar nuestras soluciones improvisadas. Porque si hay algo que nunca falta en este país, además de efectivo, es humor.
“Misiones, tierra colorada... y bolsillos desteñidos”. Dicen que en Misiones hay pobreza, pero también hay creatividad. Porque cuando no hay plata, hay ingenio. En Posadas, el menú del día es “lo que haya”, y el delivery más rápido es el vecino que te presta yerba.
El INDEC dice que el 38,4% de las personas están bajo la línea de pobreza. Pero en Misiones eso se traduce a: “¿Línea? ¿Cuál línea? ¡Acá la cruzamos todos los días para ir a buscar ofertas!”.
Y ojo, que la pobreza en Misiones sube y baja como colectivo en subida. En 2024, llegó al 55,9%. ¡Más rápido que la inflación y más alto que el salto del Moconá!. Prueba de ellos es la cantidad de cunumíes que pululan por todos los comedores comunitarios de la provincia, ninguno de ellos “star up”, of course.
No hablar de quienes no tienen mascotas pero en la carnicería piden alguna sobra para el “Boby”, nombre que ahora le pusieron a la olla.
Otros en tanto, son amantes del aire y por lo tanto
“garronean” alitas de pollo que aunque sea le dan un gusto a las comidas.
Pero no todo es tristeza. En Misiones, hasta la pobreza tiene mate. Porque aunque falte el azúcar, sobra la charla. Y si hay algo que no falta nunca, es el humor. Porque como dicen por ahí: “Si no podemos pagar la luz, al menos que nos ilumine una buena carcajada.”
El Inferior Concejo de La Redaccion
