ITATÍ “El intendente le puso precio a la fe”

Medio millón de jóvenes peregrinan a Itatí. No por turismo, no por consumo... por fe, por promesa, por dolor, por esperanza.
Y ahora, el intendente decide cobrarles por entrar, $5.000 por auto. $30.000 por colectivo y hasta $20.000 por minibús. ¿A cambio de qué? ¿Hay baños dignos?, ¿Hay seguridad reforzada?, ¿Hay asistencia médica gratuita?, ¿Hay limpieza, orden, contención? No. Hay una ordenanza. Hay una tarifa. Hay una caja. Itatí no es un peaje. Es un santuario, es un abrazo espiritual en medio de una provincia que duele. Cobrar por entrar es convertir la fe en negocio. Es ponerle precio al sacrificio, es castigar al que menos tiene.Porque los que vienen no son turistas con dólares, son jóvenes con mochilas, con hambre, con sueños. Son familias que ahorran todo el año para caminar, para agradecer, para pedir. Y ahora, además, tienen que pagar.
¿Quién decidió esto?, ¿Quién lo aprobó?, ¿Quién se beneficia?,¿Quién controla?, ¿Quién garantiza que ese dinero vuelva en servicios, en dignidad, en respeto?Cobrar por entrar a Itatí en plena peregrinación es una falta de respeto. Es una provocación, es una muestra más de cómo el poder local se aleja del pueblo y se acerca a la caja.La peregrinación juvenil del NEA no es un evento, es un acto de fe. Es un pueblo que camina con dolor, con promesas, con esperanza. Cobrarle al que peregrina es ponerle precio al alma, es convertir el santuario en negocio, es olvidar que Itatí no es propiedad de un intendente. Es de todos.Y si la fe se cobra, que se escuche fuerte: no pagamos para creer. No pagamos para caminar. No pagamos para abrazar a la Virgen. Porque la fe no se vende. Se defiende.

Willy Oviedo